domingo, 28 de septiembre de 2014

Mil Vidas

Cuándo se nos ocurrió que nosotros dos podìamos estar juntos: un inteligente inútil y una cuica sin plata...claro, teniendo hijos tremendamente inteligentes, cultos, creativos y conceptuales, todo menos razonables...una manga casera de desadaptados. Cuándo se nos ocurrió prometernos que nos diríamos exactamente el momento en que alguno de los dos se cansara de nuestros besos, qué falta de rock en la mirada. Cómo pudimos creer que un natural del planeta horizontal podía compartir la vida con una verticalesa...que la vida era ahora y los sentimientos son más fuertes que todo. Por esa falta de tino fue que llegamos a ser un príncipe cianótico y una aprendiz de reina de corazones, adictos, entre otras cosas, al fracaso, intentando desandar el camino hasta volver a ser dos desconocidos, o un par de arrepentidos mateos que sólo que se repiten en susurros: nunca debí cruzar esa puerta.

No hay comentarios: